Marsanta en ruta

ALPES

Mi ultima crónica.

Escrito por marsantaenruta 03-11-2017 en Viaje. Comentarios (0)



Hoy por casualidad entré en mi blog. Hacía muchos meses que no navegaba por ese pequeño mundo virtual que creé hace años. Recuerdo que un día allá por el año 2007 me inflé de vanidad y pensé que había sido elegido por algún dedo casi divino para contar, relatar y exponer  en internet mis pequeñas batallas con mi hierro azul.

Había vuelto a la moto después de trece años de ausencia por el imperativo familiar habitual de los que un día formamos una familia. Esa circunstancia que te secuestra y te aparta de cualquier decisión egoísta y que exige dedicación, esfuerzo y generosidad.

Pero esta enfermedad que tenemos algunos no tiene cura. Es crónica y permanente y aunque hay veces que parece que mejora, siempre acaba por aparecer de nuevo. Y antes o después la moto vuelve al garaje y el horizonte se abre y no hay mejor manera de buscarlo que montado en la máquina de rugir.

Pensé que internet me ofrecía la herramienta perfecta para compartir afición con no se sabe quién y que se abrirían muchas puertas que de otro modo quedarían cerradas. Los foros monomarcas o incluso monomodelos empezaban a estar de moda. Comunidades de amigos que comparten afición, que organizan reuniones, gente de un lugar y otro que se hacen amigos por la red con la moto como punto en común. Todos sabemos que no hay cosa mejor que una reunión de moteros contándose sus batallitas.

En mi retorno al mundillo empecé con entusiasmo en la red, asistí a varias reuniones de algún foro y empecé a viajar de nuevo en moto. Surgieron  nuevas amistades, nuevas motivaciones e ilusiones. Había comprado una Suzuki V Strom 650 nueva que me colocaba en un grupo de motoristas de aspiraciones viajeras huyendo de las altas velocidades y los grandes riesgos.

Con todos esos ingredientes di un paso más y empecé a relatar mis salidas en moto en este blog. Con mucha dedicación y difusión en los foros conseguí cierto número de visitas y por qué no decirlo una pequeña parcela de fama. En los foros era habitual funcionar con un nick o apodo y yo por supuesto tenía el mío: Marsanta. Nick con que me bauticé utilizando las silabas iniciales de los nombres de mi mujer y dos hijas.

Y empecé a relatar mis salidas, paseos o viajes en moto. Y ocurrió que hubo gente que me leyó y vio mis fotos en mis crónicas. Incluso me comentó alguna cosa y me ofrecieron algunos halagos. Pasado un tiempo el blog cogió cuerpo, mi afición quedó plasmada en un montón de vivencias escritas pero un día decidí parar. Viajar y después escribir se convirtió en viajar para escribir y empecé a caer en la vanidad de subir algo con el propósito de alimentar un ego interior desconocido por mí.

En aquellos momentos recuerdo que un conocido periodista de este mundillo utilizó mis fotos y acondicionó un texto mío para publicarlo en una revista del sector y entonces monté en cólera. De repente me di cuenta de que en la red nunca sabes quién te está viendo y con qué intenciones. Enrabietado quise hacer desaparecer mi blog pero curiosamente no pude. Estos blogs que se alojan en operadores de internet y que son gratuitos no son de uno, sino que son de esos operadores que son los que tienen esos espacios en la red. Nosotros somos vehículos que utilizamos sus carreteras y pagamos sus peajes. Nuestros archivos dejan de ser nuestros y son de ellos y como tal los pueden utilizar a su antojo y lo que es peor es que están a disposición de cualquier usuario. En mi cabreo y como no podía hacer desaparecer el blog tomé la decisión de borrar todas mis crónicas y mis fotos como administrador y dejar el blog en blanco. A los pocos días sufrí un ataque en mi ordenador y todas esas fotos que un día estuvieron en mis crónicas quedaron dañadas en mi ordenador. Las tenía pero dañadas. El propietario de ese blog me había devuelto la jugada y lo peor es que yo que era un insulso y no había hecho copias. Me vi  con mi blog vacío y mis archivos dañados. Y me di cuenta de que esto es una mafia. El tráfico de datos personales y archivos genera mucho dinero pero a otros, no a los tontolabas que altruistamente ponemos y exponemos nuestros conocimientos o vivencias en internet.

Después de digerir todo eso en que te ves tan vulnerable me desmotivé mucho y dejé de publicar cosas con asiduidad. Alguna crónica anual de forma testimonial hasta la ausencia total de publicaciones.

Hoy ya he conseguido sobrevivir a todo esto, he conseguido viajar incluso sin hacer ninguna foto. Solo guardo mis momentos de mis viajes en mi memoria y los comparto con mis amigos moteros que son bien pocos en ese momento dejando en el mar de mis recuerdos que se mantengan a la deriva. Hay días que hago el ejercicio mental de recordar esos momentos. En fin el viajar para uno mismo. 

Hoy escribo esto con un propósito, hacer mi última entrada en mi blog y esperar a que pase un año y el propio operador y propietario de ese espacio virtual en vista de la ausencia de visitas lo haga desaparecer definitivamente. Al fin y al cabo, a quién le interesa.

Si alguien ha llegado hasta aquí le agradezco enormemente su dedicación para conmigo.

Un abrazo muy grande para todos los que compartí esta mala afición y nos vemos en la ruta como siempre.


Alpes 2016

Escrito por marsantaenruta 20-10-2016 en ALPES. Comentarios (0)

El viaje a Los Alpes en moto es una constante que se repite en casi todos los aficionados al viaje en moto en Europa. Es un objetivo fácil, un destino atrayente, pleno de paisajes de gran de gran belleza, carreteras estupendas, buena gastronomía en general y gentes variadas de varios países que confluyen en muy pocos km.

Los Alpes son visitables lógicamente en verano cuando las nieves van mermando en las cumbres, los deshielos alimentan cascadas y los ríos crecidos y fuertes engordan lagos y pantanos.

Principalmente tres especies distintas envueltas en disfraces de colores asaltan estas zonas como si por derecho les perteneciesen: montañeros, ciclistas y motoristas, cosa que los lugareños aceptan de buen grado explotando sus capacidades turísticas como complemento a su plato fuerte del invierno que es el esquí.

A estas tres he observado que se está empezando a consolidar una cuarta que va teniendo ya mucha fuerza: la pareja de cierta edad con visera en auto descapotable.

Siempre, claro está, hay que contar con la horda de autocaravanistas que buscan las cumbres de los puertos y que con gran trabajo de conducción y molestando bastante al resto nos incomodan de manera notable.

Con todo esto ya estamos todos aquí.

Desde que internet nos dio una vida de la que carecíamos y todos tenemos acceso a infinidad de información, es habitual que los aficionados a la moto consultemos y nos planifiquemos una ruta por estos lares que nos ocupan como si de ir al otro lado del mundo se tratase.

Los Alpes son infinitos y son bellísimos. Los paisajes en días soleados del mes de julio son inigualables. Montañas enormes, con lagos en sus cumbres preciosos, carreteras estupendas y un ambiente motero muy sano que te engancha como droga dura. Una vez que has ido quedas marcado, ya eres una parte de esa historia. Siempre en tu cache interno tienes grabado a fuego: "yo es tuve en los alpes". Y hay veces que no una vez, si no que el que va tiene la necesidad de volver. Nunca te sacias. Siempre piensas y sabes a ciencia cierta que aún te queda mucho por ver.

Por lo tanto un viaje de unos 5 ó 6000 km. pareciera un viaje a otro mundo, un viaje enorme y que se tarda una temporada en asimilar una vez que has vuelto. Tantas cosas metes en tu cabezota en pocos días y tan variadas y bellas, tantas anécdotas y tantas situaciones que poco a poco empiezas a padecer de forma aguda de aturdimiento. Aturdimiento por felicidad.

Después de que he viajado a Alpes en varias ocasiones, siempre piensas en ese destino como futurible. En mis deseos  de viajes venideros hay varios eventos: Tridays, Stella Alpina, Glemseck 101 y todos tienen un punto en común, las altas montañas de centroeuropa.

Esta vez no voy a relatar mis paseos en moto ya que cada uno se hace su componenda, tampoco pormenorizar con alojamientos, comidas o incidencias moteras. Voy a dar a grandes rasgos unas ideas de viaje básicas:

.- Desde España se hace necesario pasar por Francia. Yo aconsejo hacerlo atravesando alguna cumbre pirenaica. Andorra o pirineo catalán te adentran en el país vecino con cierta alegría y menos monotonía de autopistas.

.- Francia ofrece de camino a Los Alpes zonas muy interesantes y carreteras secundarias plagadas de pueblos con cascos medievales, castillos y ríos de gran belleza en que no es difícil encontrar mercados con diferentes temáticas.

.- Francia, Suiza, Italia y Austria se andan en pocos km. y dan para mucho. Suiza y su prueba del nueve es imprescindible.

.- Passo dello Stelvio es un clásico. La ascensión desde Bormio es larga y muy vistosa pero desde Prato dello Stelvio es vertical, plagada de tornantis imposbles que exigen gran pericia en el control de la moto, sobre todo si se lleva acompañante. Muy vertical, bestial.

.- Si se disfrutan de más de 10 ó 11 días el paso a Los Dolomitas se convierte en el viaje completo.

Sirva esta entrada en mi blog para agradecer a Diego, mi compañero habitual de viajes, su compañía siempre enriquecedora, su dedicación y entrega en la planificación y su mente abierta para disfrutar y compartir conmigo esta locura.



Gap.


Briancon.


Le Galibier.


La Valloire.


Mont Cenis.


Col de L'Iseran.


La Rosiere.


Petit Saint Bernard.


Aiguille du Midi.



La prueba del 9. Suiza.



Passo dello Stelvio.


Lago di Como.




Rocamadour et Le Périgord Noir.


Nos vemos en la ruta.