Ruta Peregrina. Sahagun - Santiago - Sahagun 2015.

Escrito por marsantaenruta 29-08-2015 en Viaje a Santiago. Comentarios (0)


Viajar a Santiago de Compostela siempre es muy interesante, hacerlo en moto es un placer añadido pero viajar a Santiago desde Sahagún y volver en la misma jornada tiene tintes de peregrinación.

Esta es una ruta que requiere de muchas horas encima de la moto. Se sale con el amanecer y se llega entrada la noche en un 15 de agosto. 

Llevo años organizando una jornada al año de ruta en moto para los amigos y allegados de Sahagún. Un día de hermanamiento para la gente rutera de la comarca y con esta ya van 7 años.

Esta ruta que en principio se plantea larga y dura tiene entusiastas con ganas de hacer km.

Tiene un componente épico con una alta dosis de sufrimiento. Pero yo soy de los que piensan que solo del sufrimiento se crece y que los valientes que quieran afrontar este reto van a recordarlo con mucho cariño durante mucho tiempo.

Finalmente el día 15 de agosto de 2015 acudieron a esta cita ocho participantes, ocho motoristas ruteros. Para mí esa demostración de valentía y compromiso con mi idea no la olvidaré fácilmente. 

Preparé con mucha ilusión este viaje: imprimí unas pegatinas con sus dorsales para colocar en las motos, solicité ayuda a la asociación cultural “Abre los ojos 4.0” para preparar algún detalle a los participantes y que a su vez y en consonancia con el Ayto. se nos diese cierta relevancia dentro del programa de actividades veraniegas de Sahagún.



El día 14 por la tarde organizamos una reunión donde se dieron las instrucciones y se aportaron todos los comentarios y dudas de todos los asistentes.

Por fin el día 15 llegó y las 7 de la mañana todo el mundo acudió a la cita en las ruinas de S. Benito como estaba acordado y previsto. Bueno todos menos Rubén. Con tanta ilusión puso el despertador la noche anterior que no le sonó. Pero supo reincorporarse al grupo una hora más tarde en León donde haríamos la primera parada y foto a los pies de la Pulchra Leonina, nuestra catedral.


Después de las primeras sensaciones del día el grupo ya empieza a rodar más compacto y unido en llegando a Astorga.

En ese momento iniciaríamos el tramo más adusto y ratonero. Tramo de asfalto malo y retorcido pero que muestra fielmente la dureza del caminante a pie.

Siguiente parada en el alto de Foncebadón. Hito del camino y lugar de recogimiento cristiano.

Nosotros también llevábamos nuestra piedra en la mochila y también la arrojamos. 

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Seguimos ruta con parada en Molinaseca y posteriormente en Ponferrada.



A partir de ese momento se produce la primera pérdida de dos componentes que con suerte se reagruparían con el resto en Villafranca del Bierzo. Lugar elegido para reponer el cuerpo con un leve almuerzo.



Ya repuestos retomaríamos la ruta para encarar los dos puertos de la jornada, alto do Cebreiro y alto do Poio para recabar en Sarria a repostar. Aunque somos un grupo unido, sin saber cómo ha sido, nuevamente dos componentes se pierden. Perdemos un buen rato tratando de reencontrarles pero decidimos continuar. Al llegar a Palás de Rei nos estaban esperando como por arte de magia. La gente tiene recursos, la verdad.

Pasamos por Melide y encaramos la última parte del viaje de ida hasta Santiago donde llegaríamos a las 15.30 h. Llevábamos 8.50 h. encima de la moto. 




Cansados, muy cansados y hambrientos.

Encontramos un buen restaurante, no sin esfuerzo, donde dar fe de unas parrilladas de carne con guarnición y ensaladas.



Una vez comidos y repuestos hicimos la visita al Santo, esta vez sin abrazo por la enorme cola e iniciamos la vuelta, esta vez por vías rápidas.

Los viajes para ser viajes deben de ser completos y no podíamos visitar Galicia sin mojarnos.

Desde Santiago hasta casi Lugo lloviendo. Una lluvia menuda pero persistente, de la que a mí me gusta, porque rodar en moto con lluvia siempre es una experiencia casi religiosa.

Parada en Lugo para repostajes varios y reanudamos ruta. Ese fue un momento de euforia, había dejado de llover, la autovía nos permitía ritmos altos y el grupo soltó amarras.

Así, antes de Ponferrada nuevamente dos componentes del grupo se perderían de nuevo, esta vez intencionadamente para disfrutar unos km. de los tramos de curvas que ofrece el Bierzo.

Llegando a Ponferrada hice parar al grupo para hacer un descanso y planificar entre todos el resto del viaje.

Había mucho cansancio acumulado. Así que aminoré la velocidad de marcha, planificamos las paradas para descansar.

Unas bebidas isotónicas y unas almendras para reponer sales y proteínas. Un cambio de postura para distender músculos y un rato de descanso para poner la cabeza en modo “tengo que llegar a casa entero”.

De nuevo iniciamos la marcha. El cansancio en muy grande y los no expertos en rutas largas lo acusan. 

De nuevo en ruta con la velocidad aminorada y siempre por autovía lo que hace la conducción más relajada sobre todo en el momento en que la noche cayó sobre nuestras cabezas.

Nueva parada a repostar cerca de León donde los ánimos parecen recuperarse. La proximidad  al objetivo de llegar a Sahagún parece cercano y vienen las euforias tan contraproducentes como necesarias. Hay que rodar tranquilos ya que el cansancio y la noche juegan en nuestra contra. 

Rondando las 23 h. llegamos a Sahagún. Con sorpresa nos encontramos que ese par compañeros de ruta que nos habían abandonado en el Bierzo, estaban esperándonos con lo que pudimos hacer todos juntos la entrada a la Plaza Mayor.

Mucha alegría me llevé de ver a mi mujer e hijas esperándome para recibirme con el mejor de los abrazos y también mucha satisfacción sentí al ver a la corporación municipal esperándonos para junto con la asociación Abre los ojos hacernos entrega de una carta peregrina, documento oficial del Ayto. de Sahagún , y un detalle que humilde en valor pero grande en significado, el ping dorado de la Villa de Sahagún.

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Para mí un momento de felicidad y satisfacción. Todos estábamos en casa sanos, más o menos, muy cansados pero pletóricos. 

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Una cena para poner fin a esta ruta que siempre quedará en mi recuerdo y seguramente que en el de todos los compañeros que decidieron que lo que yo les había propuesto merecía la pena.

Un día muy largo de moto, cargado de situaciones imprevistas, pequeños percances, desmembración del grupo y reagrupación de nuevo en varias ocasiones de forma increíble y un objetivo cumplido, la visita a Santiago de Compostela.

Nadie dijo que fuera fácil y como lo que queríamos era una peregrinación, peregrinación tuvimos.

Quiero hacer mención y agradecer la participación a todos los componentes de esta ruta peregrina, Pedro, Rubén, Diego, Mariano, Javi, Mingo y Alfonso que me creyeron cuando les dije que era fácilmente realizable cuando en realidad sabían que no les decía toda la verdad.


Nos vemos en la ruta como siempre.